Aprende a escribir relatos con estructura, tiempos verbales correctos y conectores temporales
Toda buena narración tiene tres partes: introducción (quién, cuándo, dónde), nudo (problema o conflicto) y desenlace (resolución).
Introducción: Era un martes lluvioso cuando Marta llegó a la ciudad.
Nudo: De repente, se dio cuenta de que había perdido su cartera.
Desenlace: Al final, un amable desconocido se la devolvió.
El indefinido narra acciones concretas que hacen avanzar la historia. El imperfecto describe el fondo, los estados y las acciones habituales.
Imperfecto (fondo): Era tarde. Llovía. El bar estaba lleno de gente.
Indefinido (acción): Entró, pidió un café y se sentó cerca de la ventana.
Regla: cuando el indefinido y el imperfecto aparecen juntos, el imperfecto es el escenario y el indefinido es la acción.
Los marcadores temporales organizan la secuencia de los hechos y dan cohesión al relato.
Inicio: Aquella mañana / Un día / Era + hora cuando...
Secuencia: primero, después, luego, a continuación, más tarde
Giro: de repente, de pronto, inesperadamente
Final: al final, por fin, finalmente
La descripción del entorno y los personajes crea la atmósfera del relato y engancha al lector.
Lugar: La ciudad estaba envuelta en niebla. Las calles estaban desiertas.
Personaje: Era un hombre de unos cincuenta años, con el pelo canoso y los ojos cansados.
Recuerda: las descripciones usan el imperfecto porque son el fondo del relato.
El desenlace debe resolver el conflicto y puede incluir una reflexión del narrador o una lección aprendida.
Desenlace sorprendente: Al final, resultó que todo había sido un sueño.
Con reflexión: Desde aquel día, nunca más subestimó la importancia de la amistad.
Abierto: No sabemos qué pasó después, pero aquella noche cambió su vida para siempre.
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